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18/02/05 | 22:21
Jueves 17/02/05
El lunes pasado me llamó una chica que hizo el curso conmigo para contarme que habia estado en Atento y que todavía no sabian nada de cuando nos iban a llamar. Empezamos a hablar y una cosa llevó a la otra y me contó que se le había estropeado la lavadora y que tenía que comprarse otra. Entonces yo le conté que hacía más de un año que tenía en el trastero una lavadora de carga frontal y que la quería vender pero que todavía no me había puesto a ello. Al día siguiente ya estaba claro que se la vendía por 100€ y que el jueves vendría a probar si funcionaba antes de llevarsela a Barcelona y subirla hasta su casa que es un tercer priso sin ascensor.
Así que llegó el jueves y, entre ella y yo, nos la subimos hasta mi casa, la conectamos y la pusimos en funcionamiento. Nos fuimos a comer y cuando volvimos tuvimos que poner un programa corto para volver a comprobar que funcionaba. La verdad es que perdimos bastante tiempo comiendo en el Mataroparc y se nos echo el tiempo encima, ya que yo tenía que recoger a Martí antes de las 18h. en la guarderia. Decidimos dejar de nuevo la lavadora en el trastero porque cuando viniera con su marido a recogerla sería mucho más fácil. Llevamos la lavadora hasta el recibidor y entonces lo ví.
Vimos a un pequeño pájaro que se metió como pudo bajo mi sofá. En segundos mi queridísima Miska (para mi sorpresa) lo cogió entre sus dientes y se lo llevó hasta la otra punta del comedor. Todo ello aderezado con mis gritos y los de Judith (la compañera del curso). Ella no se atrevia a cogerlo y yo tenia miedo de que estuviera mal herido. Al final me decidí a cogerlo. No parecia tener más que unos pocos rasguños. Era evidente la corta edad del pollito y supusimos que se habria caido de algun nido.
Judith dijo de llevarlo al veterinario, asi que cogí uno de esos potes de plástico donde te traen la comida china y agujereé la tapa. Lo metimos entre algodones y junto con la lavadora bajamos hacia el parquing.
Ya llegabamos tarde y sólo faltó encontrarnos con una vecina que esta estudiando veterinaria. Le contamos la historia y perdimos como 10 min. para llegar a la misma conclusión a la que ya habiamos llegado anteriormente: llevarlo al veterinario.
Unos minutos más tarde y, después de pelearnos con la lavadora, ya estabamos metidas en el coche directas a recoger a Martí.
Tal como salimos de recogerlo nos fuimos a un veterinario cercano. No se quisieron quedar el pajarito pero se pusieron en contacto con los Forestales (por si era una especie protegida). Judith y yo nos miramos como diciendo: ¿todo esto por un simple pollito? Me tomaron la dirección y me dijeron que a la mañana siguiente lo pasarian a buscar por mi casa. La veterinaria me dió unas pequeñas instrucciones y me devolvió el tapper con el ave dentro. A todo esto Martí estaba superdivertido tocandolo todo y yendo de un lado a otro de la consulta. Nos fuimos camino del coche parando por el camino en una zapateria para pedir una caja vacía. Llevamos a Judith hasta la estación de tren y ya eran las 19:30h cuando Martí y yo no llegamos a casa.
Normalmente a esas horas él ya estaria cenado y dormido. Todo el ajetreo de este día (o parte de él) influyo en mi niño, ya que no había manera de que se durmiera. Por fin se durmió y por fin pude dedicarle unos minutos al pajarito para acomodarle un nuevo hogar más calentito y más mullidito.
Antes de irme a dormir comprobe el estado del animal y descubrir que en algun momento de las últimas dos horas del día habia fenecido. esta misma mañana llamé a los forestales para decirles que no vinieran.
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Comentarios
:( Pobret.
Isa | 19/02/05 | 11:03